Discurso del Presidente Hollande - Semana de América Latina [fr]

Discurso del Sr. François Hollande, Presidente de la República, al término de su encuentro con los empresarios de América Latina

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París, 28 de mayo de 2014

Latinoamericanos al igual que franceses, están ustedes aquí con motivo de un encuentro bastante excepcional, cabe decirlo: una Semana de América Latina y del Caribe que reúne, por iniciativa del Presidente del Senado, a personalidades de veinte nacionalidades, en ámbitos muy diferentes.

Hay protagonistas económicos –hace unos instantes me encontraba con empresarios latinoamericanos– pero también protagonistas políticos, alcaldes, gobernadores, parlamentarios. Se encuentran también entre nosotros universitarios, investigadores, artistas, estudiantes. En una palabra: todo lo que ilustra la relación entre Francia y América Latina y el Caribe.

Esta iniciativa ocupa su lugar dentro de diversas conmemoraciones. No estoy hablando tan sólo de las conmemoraciones que vamos a celebrar dentro de algunos días, algunas semanas –el centenario de la Primera Guerra Mundial, el Desembarco– sino también de los recuerdos que nos unen profundamente.

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Recuerdos relacionados con las guerras, es verdad, cuándo América Latina sirvió de refugio, o cuando debió pasar por momentos difíciles y que Francia sirvió de asilo para muchos latinoamericanos.

Pienso también en el recuerdo que regresa sin cesar, cuando viajé a América Latina. Era el periplo del General de Gaulle, el que hizo hace cincuenta años, un viaje que duró tres semanas –¿se imaginan?– y que marco profundamente la memoria de todos los que lo vivieron.

Era un momento en el cual América Latina quería mirar hacia Europa y Francia y en el que Francia venía a decir a América Latina que podía emanciparse y que podía ser libre y democrática. Lo que no era, en aquel entonces, totalmente cierto, y en todo caso al menos no en todas partes.

Pero, hoy día, cincuenta años más tarde, ¡cuánto camino ha recorrido América Latina!

En primer lugar, el camino de la democracia. En todas partes hay presidentes, gobiernos, que provienen del sufragio. En todas partes hay el respeto, o casi, de los Derechos Humanos, de las libertades. Y esto es para América Latina un éxito formidable.

Y luego, están los muy buenos resultados económicos que hacen que muchos de estos países no sean vistos, como se dice a menudo, como emergentes, sino como protagonistas mayores de la vida económica a escala mundial. Y cuando, además, hay un mexicano, Secretario General de la OCDE, y un brasileño, Director General de la OMC, tenemos ahí la regulación del mundo de las finanzas, del mundo de la economía, en manos de América Latina. ¡Cuánta responsabilidad tienen ustedes!

Pero lo que nos une también, es la cultura. Hay siempre, para los franceses, autores que siempre serán incomparables: Borges, Pablo Neruda, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Vargas Llosa, Julio Cortázar, Gabriel García Marquez, de cuya muerte, desafortunadamente, nos enteramos hace algunas semanas.

Y luego ─se los agradecemos─ siempre se sienten maravillados por la cultura francesa, por poetas que vinieron a América Latina para buscar nuevas fuentes de inspiración: Lautréamont, Laforgue, Supervielle. Su continente, ustedes, han sabido atraer a grandes universitarios, Fernand Braudel, Roger Bastide. Y todo ello ha creado lazos entre nosotros.

Y bueno ¿qué hacer hoy día? Este es el sentido de esta semana: encontrarnos, reunirnos, imaginar lo que podemos crear juntos como asociación, como cooperación, en muchos ámbitos.

Ante todo la educación, la enseñanza superior, la investigación: porque ahí podemos edificar las esperanzas con muchos de nuestros jóvenes en nuestros países respectivos.

Debemos pues recibir a más estudiantes todavía. Francia lo hace, con más de 18 000 jóvenes procedentes de América Latina. Francia es el cuarto país del mundo en recibirlos. Deseamos intensificar la cooperación en este sentido. Con Brasil, por ejemplo, hemos apoyado el programa de becas “Ciencias sin fronteras” y deseamos hacer asociaciones equivalentes con otros países. Francia se encuentra entonces lista, y sé aquí que hay protagonistas que pueden dar fuerza a mi palabra, para recibir a más estudiantes latinoamericanos en Francia.

Tuvimos también la instalación en París de la Delegación Europea de la prestigiosa Universidad Nacional Autónoma de México.

Equivalencia de títulos, presencia de universidades latinoamericanas aquí en Francia, presencia de universidades, de las escuelas francesas de prestigio en América Latina, y multiplicación de la movilidad estudiantil. He aquí todo lo que podemos hacer.

Tenemos también cooperaciones en materia de investigación. Cada vez que institutos como el CNRS [Centro Nacional de Investigación Científica] y otros más, en el ámbito agrícola, en el ámbito espacial, pueden cooperar, eso significa una nueva oportunidad para nuestras futuras asociaciones industriales.

Por ello quiero también hacer hincapié en la francofonía. Francia no es la propietaria de su lengua: la ha dado para compartirla con el mundo entero. Y, en particular, a los latinoamericanos.

Quiero reconocer la presencia de las Alianzas francesas, de los planteles culturales que contribuyen a difundir la lengua francesa por todas partes en el mundo y, en especial, en América Latina. Es con frecuencia en sus países, por cierto, que la Alianza Francesa es la que está más presente; que los institutos culturales son los más visitados; que nuestro cine, nuestro teatro y también nuestras creaciones, son los más presentes y las que más se exponen, los que más se difunden.

Lo mismo sucede por otra parte, con nuestra concepción de la cultura: la excepción cultural no es una excepción francesa. La excepción cultural, es la libertad, la diversidad, la pluralidad y por ello siempre nos congratulamos de recibir a creadores aquí en Francia.

Tenemos también una voluntad: que haya relaciones todavía más fuertes en el plano económico.

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Francia es el primer inversionista europeo en su región. Y hemos aumentado también el volumen de nuestros intercambios comerciales. Podría sentirme satisfecho pero, cuando veo la cuota de mercado, Francia registra un 1.5% de intercambios con América Latina.

1.5%. En materia electoral, sería verdaderamente muy poco. En materia de crecimiento, ya no estaría tan mal. Pero esta cifra se refiere a cuotas de mercado.

No hemos tomado entonces nosotros la decisión ─no le corresponde al Estado fijar este tipo de objetivos─ pero sí tenemos la voluntad juntos de desarrollar los intercambios comerciales entre América Latina y Francia, en muchos ámbitos.

Mencionaba la reunión que acabo de celebrar hace unos momentos con empresarios. Identificamos los sectores en los cuales podemos hacer intercambios económicos e invertir: la energía, el medio ambiente, todo lo que prepara la transición energética; las nuevas tecnologías, lo digital, la salud, lo vivo. En resumidas cuentas, cuando se habla de estos sectores, estamos evocando la economía del mañana. Y es en estos sectores en los cuales debemos desarrollarnos. Lo que no impide seguir haciendo todavía más en el sector agroalimentario, los transportes, las industrias tradicionales. Pero es a la economía del mañana a la que debemos prestar toda nuestra atención.

En este rubro precisamente, he manifestado mi deseo de que haya inversionistas latinoamericanos que vengan a tomar posiciones en Francia, a través de fondos que podríamos mutualizar, abrir; que haya PYMES que también puedan ser recibidas en Francia; que haya alianzas industriales. Es así como nosotros concebimos las inversiones.

Y hacer también un esfuerzo de atractividad. Francia, y el Ministro de Economía lo recordaba, es un país que ha sido reconocido como el segundo en materia de recepción de inversiones extranjeras.

Porque es preciso acabar ya con caricaturas. Es en Francia en donde hay el mayor número de inversiones extranjeras en Europa, junto con el Reino Unido, y más que Alemania. Por una vez que lo estamos haciendo mejor que los alemanes, he querido que todos ustedes estén convencidos de ello.

Eso se debe a nuestra posición geográfica, sin duda. Porque venir a Francia, significa acceder al mercado europeo. Eso se debe también a la capacidad que tiene Francia de poder favorecer la implantación de empresas más allá incluso de Francia. En África, en Cercano y en Medio Oriente.

Pero esto se debe también ─iba a decir “sobre todo”─ a la calidad de nuestros territorios, de nuestros servicios públicos, de nuestros equipamientos y al conocimiento y la experiencia dela mano de obra, a la productividad, a las tecnologías.

En efecto, tienen ustedes confianza en Francia y Francia tiene confianza en ustedes para recibir a los inversionistas que se presenten. Y sé también que hay una voluntad de nuestras regiones para tener esta misma actitud de atractividad, de apoyo y de éxito.

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Pues ─así quiero terminar─ una semana latinoamericana en Francia, es la movilización de todos: del Estado, de las asambleas pero también de las entidades locales francesas, de las regiones. Esta misma mañana, recibía al Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, para dar fe de la vitalidad de las relaciones que existen no sólo entre nuestros Estados sino también entre nuestras grandes ciudades, nuestras metrópolis, nuestras capitales y, de manera más amplia, entre nuestras entidades.

Pero nada podrá hacerse si no existe la movilización de las sociedades. Y esto es lo que ustedes están representando aquí.

Nada más natural puesto que Francia es un país de América Latina. Les recuerdo que nuestra frontera más larga es con Brasil, ya que, con Guyana, estamos presentes en América Latina: estamos en la zona del Caribe. He querido además que las regiones de ultramar, puedan ser plenamente miembros de la cooperación regional.

Por ello, aquí, están ustedes en su casa, en Francia y, cada vez que estamos en América Latina, somos también sus hermanos.

Muchas gracias./.

(Fuente: sitio Internet de la Presidencia de la República)

Dernière modification : 06/06/2014

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