Acciones en Cambio Climático: por lo menos podemos hacer esto

Artículo publicado en la edición de Excélsior del 11 de diciembre de 2015.

Acciones en Cambio Climático: por lo menos podemos hacer esto

Las amenazas que enfrenta el resto del mundo no son menos graves. Para poder conservar un clima capaz de sustentar una población saludable...

Todo el mundo sabe que algunas pequeñas islas Estado, como las Maldivas del océano Índico, o Tuvalu, en el Pacífico, enfrentan serios riesgos a su supervivencia si no emprendemos acciones efectivas para combatir el cambio climático y detener el incremento en los niveles de los mares. En una cena organizada de manera conjunta entre el Reino Unido y Francia hace unas semanas, un grupo de representantes de dichas pequeñas islas Estado describieron la severidad de la amenaza que enfrentan. De forma comprensible promueven activamente que todas las naciones hagan más para reducir las emisiones y ayudar a prevenir los peores impactos del cambio climático.

Las amenazas que enfrenta el resto del mundo no son menos graves. Para poder conservar un clima capaz de sustentar una población saludable y próspera, debemos limitar el calentamiento global a no más de 1.5°C o 2°C.

Ya se comienza a ver con claridad la forma del acuerdo climático internacional que se acordará en París. Más de 150 países han anunciado sus compromisos de reducir emisiones. Muchos se han comprometido a incrementar el financiamiento para ayudar a los países más pobres y vulnerables a adaptarse a los efectos del cambio climático.

El Reino Unido y Francia están liderando con el ejemplo. Para 2030 el Reino Unido habrá reducido sus emisiones a la mitad en comparación con 1990, y está en camino para cumplir con la meta, fijada por la ley, de una reducción de 80% para 2050. Francia reducirá sus emisiones en 40% para 2030, también en comparación con 1990, y la nueva Ley de Transición Energética establece los mecanismos para el financiamiento de energías renovables.

También tenemos el compromiso de apoyar a los países en desarrollo para que sean más resistentes y manejen los riesgos del cambio climático. El primer ministro británico, David Cameron, anunció recientemente que el Reino Unido aportará £5.8 mil millones entre abril de 2016 y marzo de 2021. Al mismo tiempo, el presidente François Hollande anunció que Francia aumentará su financiamiento anual para el combate al cambio climático para pasar del compromiso actual de €3 mil millones a €5 mil millones para 2020.

No obstante, como lo han dejado en claro los representantes de las pequeñas islas Estado, aun la suma de todos los compromisos por reducir las emisiones no es suficiente para asegurarles un futuro sostenible.

Estos compromisos debemos verlos como la línea de base. Eso es lo mínimo que podemos hacer. Estos compromisos nos llevan 15 años al futuro, por lo que conllevan una gran incertidumbre económica, social y tecnológica. El futuro puede ser muy prometedor, y la COP 21 de París tiene que construir una ambición aún mayor.
Ya es posible atisbar un cambio de dirección. Evidencias presentadas por PWC muestran que la economía global creció 3.3% en 2014, mientras que las emisiones sólo lo hicieron en 0.5%. Lo anterior sugiere que el crecimiento económico cada vez está más distante de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Y el ritmo del cambio es cada vez mayor. 37 países ya le han puesto precio al carbono, y China se sumará en dos años. El mundo agrega más capacidad de generación de energía renovable que el carbón, el gas natural y el petróleo juntos. El costo de las celdas solares ha bajado en casi 80% desde 2008, y hay más inversiones en tecnologías de energía limpia que nunca.

China agregó 9.9GW de nueva capacidad de electricidad solar tan sólo en los primeros tres trimestres de 2015 (equivalente a más de una décima parte de toda la generación doméstica del Reino Unido). El año pasado también muchos Estados insulares pequeños adoptaron ambiciosos objetivos de energía renovable.
Esta transición representa beneficios económicos más allá de la mera reducción de riesgos climáticos. Por ejemplo, la economía baja en carbono y su cadena de suministro emplean a alrededor de medio millón de personas en el Reino Unido y Francia.

En el caso del Reino Unido, este sector contribuye más al PIB que la industria automotriz. Estas oportunidades sólo se harán más claras con el paso del tiempo, y del mismo modo se multiplicarán las iniciativas para aprovecharlas.
La amenaza que enfrentamos es muy real, aun cuando no resulte igualmente evidente para todos nosotros que para los habitantes de las pequeñas islas Estado. Todos tenemos algo que hacer para enfrentarlo.

La conferencia de París debe de constituir un momento decisivo que nos lleve a una era de desarrollo económico y oportunidades verdes.

Tenemos la confianza en que encontraremos una respuesta efectiva –mediante el ingenio humano, la innovación y la determinación– ante el mayor reto que haya enfrentado nuestra civilización.

Por Anelay de St Johns
Baronesa, Ministro de Estado de la Secretaría de Estado para Asuntos Exteriores y de la Commonwealth

y Annick Girardin
Ministro de Estado para el Desarrollo y la Francofonía del Ministerio Francés de Asuntos Exteriores y Desarrollo Internacion

Dernière modification : 16/02/2016

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