Rueda de prensa de Jean-Marc Ayrault, Ministro de Asuntos Exteriores y Desarrollo Internacional - 71ª AGNU [fr]

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19 de septiembre de 2016

Señoras, señores,

Es un placer verlos al inicio de esta 71ª Asamblea General de las Naciones Unidas.
Llegué el sábado por la tarde y estaré en Nueva York hasta el viernes. El Presidente de la República, por su parte, llegará esta tarde. Y tendré oportunidad de hacer balance de esta Asamblea General el próximo viernes, aquí mismo, a las 11.00 h.
Comienza pues una semana ministerial especialmente intensa en un contexto en el que el mundo está sometido a muchos desafíos, donde la amenaza terrorista sobrevuela todos los continentes.

Ayer por la mañana estuve en el Memorial de las víctimas del 11 de septiembre y no puedo sino echar la vista atrás sobre lo que nos ha llevado a la situación en la que estamos, con un terrorismo que pone en peligro nuestras sociedades y nuestras democracias. En consecuencia, no sólo conviene actuar reforzando nuestra lucha contra esta plaga, sino también no escatimar esfuerzo alguno en favor de la paz. Porque, lo vemos claramente, el terrorismo se nutre de todos los conflictos regionales y de las frustraciones que conllevan. De ahí mis prioridades para esta semana en Nueva York, de las que les voy a hablar ahora.

1/ Primera prioridad: Siria.

Estos últimos días he hablado con muchos socios. Participaré en la reunión del Consejo de Seguridad que la Presidencia neozelandesa organiza el miércoles, que tratará fundamentalmente de la situación en Siria.

Previamente, hoy, voy a reunir a los países conocidos como «afines» para examinar juntos la situación en Siria, en especial en el contexto del acuerdo entre Rusia y Estados Unidos sobre el cese de las hostilidades. Esta reunión supondrá una oportunidad para hablar con el representante de la oposición siria al que he invitado, Riad Hijab.

Entonces, ¿en qué punto estamos? El acuerdo entre Rusia y Estados Unidos es especialmente frágil, como ha quedado patente en las últimas horas. Pero debe quedar un atisbo de esperanza. En efecto, es la única base sobre la que la comunidad internacional puede apoyarse hoy en aras de un cese de las hostilidades y del acceso a la ayuda humanitaria para la población civil. Esta ayuda humanitaria es fundamental. Ya no llega nada, o casi nada. Me refiero en especial a Alepo, que cada día que pasa se va convirtiendo en una ciudad mártir. Es lo que no hemos dejado de repetir: cese de las hostilidades y ayuda humanitaria son las dos condiciones para la reanudación de las negociaciones con vistas a una transición política que hay que emprender absolutamente.

Entonces, como decía, el atisbo de esperanza es frágil. Somos bien conscientes de ello. El bombardeo de los estadounidenses contra Daesh ha llevado a que fuerzas del régimen también se hayan visto afectadas en Deir Ezzor. Y esto, por supuesto, lo hemos visto todos, ha generado una tensión importante entre los copatrocinadores del acuerdo. Pero, honestamente, miremos las cosas de frente, dejando de lado el aspecto táctico y las segundas intenciones. La realidad son todas las informaciones que nos llegan desde el terreno. Las violaciones del alto el fuego se deben al régimen. La realidad no deja lugar a dudas, el régimen es quien ha originado el grueso del drama sirio. No debemos olvidarlo en ningún momento. Son más de 300 000 muertos y casi todos ellos debido a la guerra que libra el régimen contra su propio pueblo y que también produce el desplazamiento de millones de refugiados. Ésa es la realidad.

Así que la única vía posible es que todo el mundo aúne sus esfuerzos para que el acuerdo de cese de las hostilidades sea respetado. A este respecto, un diálogo entre rusos y estadounidenses reforzado, renovado, debe ser efectivo. Pero además, porque está claro que, por muy importantes que sean, el diálogo no puede limitarse a dos países, la movilización debe ser colectiva. E insisto mucho en esta dimensión colectiva. Porque, por mucha buena voluntad que haya, cuando se concluye un acuerdo frágil, no hay dudas sobre la dificultad de su aplicación. Por tanto, si se carece de apoyo por parte de la comunidad internacional, si no hay un compromiso fuerte, y Francia está dispuesta a contribuir a ello, no deja de decirlo y de repetirlo, vuelvo a decirlo hoy, llamo a todos a que asuman sus responsabilidades. Éste es el reto de la semana ministerial sobre la crisis siria.

Algunos ya han anunciado que las cosas habían terminado. Estamos en una Asamblea General, es un momento único. Hay que aprovechar la ocasión para conseguir una probabilidad de éxito máxima.

En nombre de Francia, propondré el establecimiento de un mecanismo de vigilancia eficaz. Efectivamente, para crear confianza, hay que ser capaz de recabar toda la información disponible sobre el respeto del cese de las hostilidades por todas las partes. Insisto, hay que seguir prestando especial atención al acceso humanitario, que sigue siendo inexistente, cuando la población siria lleva cinco años careciendo de todo. Les corresponde en primer lugar al régimen y a Rusia conseguir que llegue la ayuda humanitaria.

Más allá del acuerdo entre Rusia y Estados Unidos, algunas cuestiones siguen pendientes. Naturalmente, me refiero al uso de armas químicas por el régimen sirio y también por Daesh, uso establecido por el mecanismo de investigación y atribución creado por el Consejo de Seguridad. Se trata de una amenaza de primer orden para la paz y la seguridad internacionales que también sobrepasa el conflicto sirio. Por tanto, es necesaria una respuesta potente. Francia no aceptará que se silencie lo que nos jugamos en la lucha contra la proliferación de las armas químicas. Sería un error, pero también una falta moral para con las víctimas de estas atrocidades en Siria.

2/ Pasamos a nuestra segunda prioridad en esta Asamblea General. Querría hablar ahora de la iniciativa francesa para el proceso de paz en Oriente Próximo y de la continuidad de la reunión que presidí el pasado 3 de junio en París.

Más allá de todos los encuentros que pueda tener durante esta semana en Nueva York, en mi agenda figuran varias reuniones sobre esta cuestión, en especial una reunión de seguimiento de la conferencia de París, programada para hoy.

Mi convencimiento, hoy, es que, tal y como deseábamos, a pesar de todo el escepticismo que conocemos bien y que reiteran incesantemente aquellos que, evidentemente, no quieren hacer nada y desean incluso impedir que pase algo, la reunión del 3 de junio en París ha conseguido que haya movimiento al lograr que la comunidad internacional tome conciencia de que hay que hacer algo para incitar a las partes, Israel y la Autoridad Palestina, a reanudar las negociaciones. De hecho, varios países se emplean en ello: Egipto, Jordania, Estados Unidos, Rusia. También se ha publicado el informe del Cuarteto en julio, que detalla las amenazas que pesan sobre la solución de los dos Estados y que viene a recordar el carácter urgente de una nueva movilización de la comunidad internacional. Todos los esfuerzos son bienvenidos e incluso complementarios de la iniciativa francesa. Es lo que les digo a todos aquellos que se han comprometido, que sus iniciativas no vienen sino a reforzar la iniciativa francesa.

Porque nuestro objetivo sigue siendo el mismo. Organizar una conferencia internacional antes de que acabe 2016 para poder presentar a los israelíes y a los palestinos una contribución única de la comunidad internacional, en forma de paquete de incentivos global. El paquete ilustrará de manera concreta el apoyo que estamos dispuestos a dar en caso de que se produzca un acuerdo de paz entre las partes. Resumiendo, la Asamblea General debe ser un momento para la movilización política con el fin de ser capaces de alcanzar este objetivo.

3/ Mi tercera prioridad es la crisis de los refugiados.

Están previstas dos reuniones de alto nivel: una organizada hoy por el Presidente de la Asamblea General, en la que participaré, y otra por el presidente Obama, mañana, en la que el presidente de la República, François Hollande, trasladará la voz de Francia.

Nuestro mensaje, del Presidente y mío, es triple:

para empezar, hay que tratar las causas profundas de los movimientos de refugiados y, de manera más general, de las migraciones: las guerras, las persecuciones, la pobreza, el cambio climático;

después, hay que intensificar la ayuda, en particular la ayuda en favor de los países especialmente afectados. Naturalmente, me refiero al Líbano, que acoge a más de un millón de refugiados, a Jordania o a Turquía.

En 2016, Francia destinará más de 100 millones de euros en donaciones a la crisis de los refugiados. Es el doble que en 2014.

Sin contar los más de 900 millones de euros para préstamos a Jordania. El aumento de nuestra ayuda oficial al desarrollo también debe contribuir a incrementar nuestra ayuda humanitaria. Se trata de un esfuerzo inédito, que nos obliga hasta 2018. Velo por que estos compromisos se apliquen, a pesar de nuestras limitaciones presupuestarias;

en lo que se refiere a la acogida de refugiados, Francia se ha comprometido en el marco del mecanismo de reubicación entre Estados miembros de la Unión Europea o de reasentamiento desde Turquía. Se ha comprometido a recibir a 30 000 personas. Estos refugiados se suman a las 80 000 personas aproximadamente que presentaron una solicitud de asilo en Francia en 2015. Estos compromisos deben cumplirse y Francia los cumplirá.

4/ Abordo ahora la cuarta prioridad: consolidar la paz en todo el mundo, ya sea en Libia, en Mali o en la República Centroafricana.

Durante toda la semana, estas crisis serán tratadas en reuniones de alto nivel. Francia, nosotros, llevamos la iniciativa en varias de ellas para que la comunidad internacional siga movilizada. Para nosotros no hay conflictos menores y no debe haber crisis olvidadas – pienso en Burundi, donde conseguimos que el Consejo de Seguridad decidiera enviar una fuerza policial para investigar in situ.

En cuanto a Libia, el jueves participaré en una reunión ministerial. Es cierto, hay que decirlo, la situación es preocupante y se ha degradado mucho estos últimos días. La ofensiva del general Hafter para hacerse con la media luna petrolera no va en el buen sentido, evidentemente. Existe un verdadero riesgo de retroceso, tras varios meses de refuerzo aun lento, pero continuo todavía, del Gobierno de unidad nacional derivado del acuerdo de Skhirat. Resulta pues importante subrayar colectivamente nuestro apoyo a dicho Gobierno y a su primer ministro, Fayez Sarraj. Por ello, Francia lo ha invitado a París - el Presidente de la República lo anunció hace unos días - donde viajará muy próximamente.

Sobre Mali también intervendré el viernes 23 de septiembre, en el marco de una reunión ministerial, en presencia del presidente malí, Ibrahim Boubacar Keita.
Será una oportunidad para hacer balance sobre la aplicación de los acuerdos de paz, así como para hablar sobre el desarrollo de un país al que Francia prestó auxilio en 2013. Yo mismo, el pasado mes de mayo, durante el desplazamiento junto a mi homólogo alemán Franck Walter Steinmeier, pude comprobar in situ los progresos realizados. Aunque sigue habiendo tensiones y ataques asimétricos, como hemos lamentado estos últimos días, las condiciones de seguridad están mejorando globalmente. El compromiso de la comunidad internacional prosigue, en particular el de los países contribuyentes de la MINUSMA. Hay que mantener este esfuerzo. Por iniciativa de Francia, el Consejo de Seguridad autorizó el pasado mes de junio el despliegue de 2500 cascos azules más, así como el refuerzo del mandato de la misión.

Por último, hay que animar a las partes a que apliquen de forma concreta el acuerdo de paz firmado el año pasado en Argel. La reunión en presencia del Presidente de Mali tratará en particular de esta cuestión.

En cuanto a la República Centroafricana, también participaré el viernes en una reunión en torno al presidente Touadéra. Se han realizado muchos avances en este país, son dignos de admiración: en primer lugar, ha concluido la transición política que ha respetado las normas democráticas, se ha restablecido el orden constitucional, se ha implantado un Gobierno y dicho Gobierno está trabajando. Sin embargo, los desafíos siguen siendo inmensos: el compromiso en favor de la reconciliación todavía no es suficientemente compartido, algunos entorpecen el proceso deliberadamente. Estos últimos días se han vuelto a producir actos violentos, con muertos. En cuanto a los proyectos de desarrollo que resultan imprescindibles para este país que espera mucho, siguen tardando en arrancar. Nuestra reunión brindará la oportunidad de animar al Gobierno a dar un acelerón, especialmente con vistas a la conferencia de donantes organizada en otoño por la UE.

5/ Más allá de estas cuatro prioridades:

me veré con Nadia Murad, joven yazidí víctima de Daesh y actualmente embajadora de Buena Voluntad de las Naciones Unidas, para hablar con ella sobre la forma de dar continuidad al admirable trabajo de la comisión Pinheiro, que investiga todas las masacres, y luchar contra la impunidad. Es lo que dije el pasado 29 de febrero en mi intervención ante el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra;

también intervendré en una reunión del Foro Mundial contra el Terrorismo copresidido por Marruecos y los Países Bajos para presentar la estrategia francesa en materia de lucha contra la radicalización;

participaré en una reunión ministerial de los E3+3 sobre el seguimiento del acuerdo sobre el programa nuclear iraní;

copresidiré, junto a mis homólogos catarí y tunecino, una reunión sobre las oportunidades económicas y de inversión en Túnez relacionada con la conferencia TUNISIA 2020 que tendrá lugar en Túnez los próximos 29 y 30 de noviembre.

Me reuniré, como lo hice en paralelo a la reunión del Consejo de Seguridad, con las ONG de defensa de los derechos humanos.

6/ Y, por supuesto, voy a aprovechar mi presencia en Nueva York para alimentar nuestra relación bilateral con Estados Unidos:

Como les he dicho, ayer fui al Memorial del 11 de septiembre.

El jueves por la mañana hablaré ante los estudiantes y profesores de la Universidad de Columbia. También ésta será una oportunidad para hablar sobre la importancia de la cooperación transatlántica a la hora de hacer frente, juntos, a todos los desafíos a los que nuestro mundo se enfrenta hoy en día.

Y el jueves a mediodía me veré con los consejeros de Comercio Exterior de Francia, para hablar con ellos de nuestras relaciones económicas y de la forma de reforzarlas. También visitaré la empresa emergente DataDog, especializada en servicios innovadores de gestión de redes informáticas, creada por franceses, y que demuestra también que la innovación está en el núcleo de lo que Francia y Estados Unidos pueden hacer juntos.

Por último, participaré en un evento dedicado a la cooperación entre la Escuela de Bellas Artes de Nantes, la Universidad de Houston y la Escuela de Arte y Diseño de Ginebra, en Marfa. Lanzaré la plataforma France Alumni USA, que contribuirá a conectar a los estadounidenses que estudiaron en Francia y que también me permitirá trasladar un mensaje a los estadounidenses para que vengan a estudiar a Francia, son bienvenidos.

Si he querido incluir todas estas cuestiones en mi programa, es porque creo que, entre Francia y Estados Unidos, la cultura y la educación son nexos de unión que conservan toda su fuerza.

He aquí, señoras y señores, las prioridades y el programa resumido, porque como pueden imaginar, esta semana es denso.

Dernière modification : 23/09/2016

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