
Luego de una semana de intensas lluvias, cerca del 80% del territorio del Estado de Tabasco fue cubierto por el agua y la mitad de la población, es decir aproximadamente un millón de personas, se vio directamente afectado por esta catástrofe. Para afrontar esta situación de urgencia y con el objeto de ayudar rápidamente a las víctimas, el Presidente Calderón hizo un llamado para solicitar ayuda internacional.

En coordinación con las autoridades mexicanas, Francia dio prioridad al tratamiento del agua potable, esencial para la salud de las poblaciones afectadas, con el objeto de limitar los riesgos provocados por las aguas contaminadas. En una primera etapa, 40 000 pastillas que permitirán la purificación de 9 millones de litros de agua llegaron al país y se pusieron a disposición del Servicio de Protección Civil de México.

Por otra parte, cuatro unidades portátiles de tratamiento de aguas se enviaron a México por vía aérea, junto con los técnicos encargados de instalarlas en las zonas afectadas. Dicha instalación se efectuará en estrecha cooperación con los servicios de Protección Civil de México así como con la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA). Estas unidades de tratamiento, que pueden purificar cada una de ellas entre mil y cinco mil metros cúbicos de agua por hora, provienen de las empresas SUEZ y VEOLIA, especialistas mundiales en el tratamiento del agua y en temas ambientales. El Ministerio francés de Asuntos Exteriores y Europeos se encarga del transporte.

Frente a esta catástrofe que afecta actualmente a México, para Francia revestía especial importancia manifestar de esta manera su solidaridad con un país amigo.

