DISCURSO DEL EMBAJADOR DE FRANCIA,
ALAIN LE GOURRIEREC
ENTREGA DE LAS INSIGNIAS DE CABALLERO
EN LA ORDEN DE LAS ARTES Y DE LAS LETRAS
AL SEÑOR ANTOINE SAINT MICHEL
Miércoles 20 de junio de 2007-
Résidencia – 19 hrs. -
Querido Antoine,
Me siento muy feliz de condecorarlo hoy en la residencia de Francia, en este momento particular, víspera del 25° Aniversario de la fiesta de la Música, arte que le es tan preciado y al cual ha dedicado su vida. Es un guiño sin duda ya que Usted mismo escogió esta fecha de entrega de las insignias de Caballero en la Orden de las Artes y de las Letras.
Describiré, en breves palabras, su trayectoria.
Titular de una maestría en derecho privado y de una especialización en derecho y administración de la comunicación en la prestigiosa Universidad de la Sorbonne, Usted integra en 1989 el Consejo Superior del Audiovisual, como encargado de misión en el servicio jurídico ; Usted fue también creador y redactor de una revista de análisis sobre el desarrollo de los medios ; pero su pasión es la radio.
En efecto, paralelamente a sus estudios Usted se encuentra animando ya, emisiones musicales en el seno de varias Radios Libres que lo convirtieron en uno de los protagonistas de ese importante movimiento que caracterizó la Francia de los años 80. Sabemos en lo que se convirtió y cuanto marcó el paisaje audiovisual francés. Del cual es Usted un pionero.

Enseguida surge en Usted el deseo de cambiar de atmósfera y se entera de que hay una oportunidad de carrera en el seno de nuestra Embajada como agregado audiovisual, Usted presenta su candidatura. El Ministerio de Asuntos Extranjeros la acepta y Usted ya está en México pero con un pequeño inconveniente que no es menor, Usted no habla español.
Usted se apasiona por el país y, muy naturalmente, cuando su misión llega a término Usted toma la decisión de quedarse. Como Usted lo dice bien, es aquí, « sous le soleil de Mexico » que Usted encontró « un certain bonheur de vivre ».
Usted decide regresar a sus primeros amores y va a tocar la puerta de las radios mexicanas a fin de proponerles un espacio consagrado a la música francesa. Gracias a su perseverancia, Jordi Soler, director de la mítica estación : FM Rock 101 acepta tomar el desafío, es así como nace el programa « Top France ».
Pronto su emisión se torna imprescindible en el paisaje radiofónico mexicano y es entonces naturalmente acogida por Stereo Cien, la célebre estación del Grupo Huesca.
Después de trece años de emisiones cotidianas en compañía de sus cómplices Angeles Arroyo y Daniela Medina, gracias a su pasión por la cultura francesa pero más precisamente por la cancion francesa Usted logró con talento y entusiasmo hacer que las melodías de Florent Pagny, la poesía de Carla Bruni o la energía de la famosa Alizée no tengan ya ningún secreto para los radioescuchas mexicanos.
Trabajador infatigable Usted fue igualmente editor desde 2003 hasta 2006 de la sección en francés del sitio internet de la presidencia de la República Mexicana, productor, animador de la emisión de Web Radio « Mexico en Direct » y de la iniciativa de una compilación exitosa, consagrada a la nueva canción francesa.

Ardiente promotor de la cultura francesa, Usted es un medio precioso e indispensable para la proyección de las acciones tanto de los servicios de la Embajada como de las Empresas Francesas presentes en México. Es así como lo encuentro en el cruce de nuestro peregrinaje en México para las entrevistas de las cuales Usted tiene el secreto.
Esta nominación en la Orden de las Artes y de las Letras viene legítimamente a recompensar a un fiel y apasionado portavoz de la cultura francesa en México.
Estimado Antoine Saint Michel me siento honrado de hacerle, a nombre de la República Francesa, Caballero en la Orden de las Artes y de las Letras.
DISCURSO DE ANTOINE SAINT MICHEL
Monsieur l’Ambassadeur, chers amis, Queridos amigos,
Les tengo que confesar algo.
Soy un adicto…y no cualquier adicto, un radio-adicto.
Esa adicción viene de lejos.
Me acuerdo de esas noches cuando, aún joven (mas que ahora digo), inspeccionaba el espectro radio como un astrónomo inspecciona el cielo en búsqueda de una estrella.

Yo buscaba mi estrella, una radio en la onda corta. De esta manera, durante horas y horas, viajaba con estaciones extrañas en idiomas desconocidos.
Fue antes de la explosión de la radio libre en Francia. La radio oficial no era muy atractiva. Únicamente Radio Sept (Radio Siete, ya desaparecida) y France Culture, en particular el programa « Les nuits magnétiques » (Las Noches magnéticas), que me mantenían pegado al transistor, emergían del silencio ensordecedor.

Y de repente apareció la radio libre.
Todos los días, nuevas estaciones llegaban para ocupar ese espacio hertziano aún virgen. En sólo unos meses, más de 2000 estaciones de radio florecieron en Francia. Aquella época de los años 80 marcó profundamente el universo audiovisual.
Para mí, el adicto, ese era el momento perfecto. Tenía mi sobredosis de radio… de todos colores y sabores.
Fue una época gloriosa.

“Toda esta explosión, esta fiesta que duró algunos años, me explicó en una entrevista Annick Cojean, periodista del periódico Le Monde, es una oportunidad que la gente tuvo para expresarse haciéndole al loco, frente a un micrófono. Todo y nada, lo mejor y lo peor.”
Después de la euforia de fiesta, llegaron las cosas serias. La radio libre se privatizó, y aquel estudiante en derecho que yo era, tuvo que terminar sus estudios; sin embargo, el virus de la radio nunca me abandonó.
Así, incluso antes de la radio libre, siendo todavía un adolescente, ya realizaba programas caseros con una vieja grabadora de casetes. La radio libre casera que había creado se llamaba “Radio Mil”… ¡Como iba yo a imaginar que un día trabajaría en México en el grupo Núcleo Radio Mil, ahora NRM Comunicaciones!

Una vez terminados mis estudios, me contrataron como asesor jurídico en el CSA (Consejo Superior del Audiovisual), organismo que autoriza y regula las transmisiones de radio y televisión en Francia.
Después de haber sido pirata, me encontraba del otro lado, del lado de los gendarmes.
Esta vez era yo, quien tenía que hacer que la ley se respetara.
Imagínense el aprieto en que me encontré cuando se presentó el caso de un adolescente, que había construido una estación de radio en la cocina del departamento de sus papás, y que entorpecía la comunicación del aeropuerto vecino.
Aún si estábamos ya lejos de los casetes, yo me volvía a ver en ese chico de 14 años y hoy les voy a decir un secreto (¡pero que quede entre nosotros!): solo se procedió al decomiso del material y la demanda penal quedo olvidada… en el cajón de mi escritorio.

Gracias a México volví a mi pasión. La música y en especial Madona fueron decisivas para mi salida hacía México. Todo sucedió efectivamente después de un concierto de la artista en Paris cuando la amiga que me acompañaba me informó que buscaban a alguien en la Embajada de Francia en México como agregado audiovisual.
“Express yourself” cantaba Madona. Fue como un mensaje a mi mismo.
Esa fue la oportunidad de expresarme que me dio México cuando al final de mi periodo en la Embajada, toqué las puertas de muchas estaciones. Mientras la mayoría me decían amablemente, no, Jordi Soler, entonces director de Rock 101 antes de convertirse en diplomático y escritor, fue el primero en aceptar el proyecto “Top France” al aire.
Después la familia Huesca me recibió con entusiasmo en Stereocien en donde hoy, el Top France dispone de 9 horas semanales. Gracias Edilberto, gracias Germán, gracias también a Mauricio quien es el culpable absoluto de mi apodo « el Francesisimo ».
Gracias también a los radioescuchas mexicanos y a su calurosa amistad que me permiten hacer cada día el trabajo más bonito del mundo.
Esta noche, pienso en esa canción de la obra musical « Starmania » de Luc Plamondon y Michel Berger : « J’aurais voulu être un artiste pour pouvoir faire mon numéro »
“Hubiera querido ser artista para poder hacer mi show”
Hoy, gracias a ustedes querido público, me siento… un poquitito artista.
Merci. Muchas gracias.
