Estamos profundamente alarmados por las repercusiones de la publicación en Dinamarca, hace varios meses, de caricaturas insultantes del profeta Mahoma y de su reproducción en otros periódicos europeos, así como por las violencias cometidas como reacción frente a esas caricaturas.
La preocupación suscitada en el mundo musulmán por la publicación de dichas caricaturas ofensivas es compartida por todos los individuos y comunidades que reconocen la sensibilidad de una creencia religiosa profundamente arraigada. En todas las sociedades, es necesario dar muestras de sensibilidad y de responsabilidad frente a temas que tienen un significado especial para los creyentes de cualquier confesión que sea, inclusive para aquellos que no la profesen.
Apoyamos plenamente el derecho a la libre expresión, pero entendemos también la herida y la indignación profundamente experimentadas por el mundo musulmán. Creemos que la libertad de prensa implica responsabilidad, discreción y respeto de la creencia y de los principios de todas las religiones.
Sin embargo, estamos también convencidos de que los actos de violencia recientemente cometidos llegan más allá de los límites de una manifestación pacífica. Condenamos en especial y con la mayor firmeza los ataques lamentables cometidos contra misiones diplomáticas en Damasco, Beirut y otros lugares. Las violencias y destrucciones de bienes sólo pueden atentar contra la imagen de un Islam pacífico. Hacemos un llamado a las autoridades de todos los países para que protejan todas las misiones diplomáticas así como a todos los ciudadanos extranjeros contra ataques ilegales.
Habida cuenta de dichos acontecimientos, la necesidad de un diálogo renovado en el seno mismo de las comunidades de confesión diferente y entre ellas mismas, así como entre las autoridades de distintos países es todavía más urgente. Les exhortamos a hacer un llamado a la moderación y a la calma con un espíritu de amistad y de respeto mutuo.
