
París, 13 de enero 2010
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La asistencia francesa está preparada. Estamos en pie de guerra desde ayer por la tarde: el Centro de Crisis ha trabajado toda la noche. Están a punto de partir dos aviones, uno de Martinica y otro de París. Debido al desfase horario, uno llegará al país hacia mediodía y otro por la tarde. Se ha preparado un hospital móvil; de momento, no sabemos dónde podremos instalarlo. Siempre ocurre lo mismo tras el caos que sucede a las grandes catástrofes. Hay que ser útil y creemos que más adelante -quizás no de inmediato, porque está todo desorganizado- el hospital móvil podría servir para atender a los numerosos heridos que ingresarán en los próximos días.
Nuestros aviones transportan material, a miembros de la Gendarmería, a los agentes de los servicios consulares y humanitarios previstos por el Centro de Crisis. También viajan miembros del servicio de Protección Civil, profesionales con experiencia, equipos con material para intentar ser útiles y sacar a las víctimas de los escombros.
Pero no nos hacemos ilusiones, hay que actuar lo más rápido posible. El acceso a los edificios que probablemente -no lo sé- estén dañados suele estar desorganizado. Para acceder a todos, hará falta tiempo.
Estados Unidos y los países de toda la región envían ayuda. La Señora Ashton, la nueva Alta Representante de la Unión Europea para los Asuntos Exteriores, acaba de telefonearme: el organismo humanitario de la Unión Europea (ECHO) dispone de dinero y nosotros también tenemos algunos fondos. (…)
Es absolutamente necesario no interrumpir la ayuda internacional de la MINUSTAH y la ayuda francesa.
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P - ¿Puede precisar qué transportarán los aviones?
R - Por supuesto habrá más aviones. De momento, viajan 120 especialistas en salvamento y personal médico en dos aviones que despegarán a la misma hora y que llegarán a un aeropuerto del que sabemos que está practicable. Es capital: sabemos que los aviones podrán aterrizar. En estos casos, clásicamente -perdón, pero conozco las catástrofes naturales y mis conocimientos son muy precisos- también hay dificultades para la llegada de la ayuda. No hay que transformar la llegada de la ayuda en una segunda catástrofe, algo que ocurre a menudo al intentar acercarse todo lo posible de las víctimas. Es necesario que las operaciones se organicen racionalmente. Si no, todo el mundo se estorba. A veces es mejor esperar un poco para tener asignado un lugar eficaz en el dispositivo de asistencia en vez de precipitarse. (…).
