Estimado Doctor José Natividad González Parás, Señoras y señores Secretarios, Señoras y señores Gobernadores, Señoras y señores parlamentarios, Señoras y señores Embajadores, miembros del Cuerpo Diplomático Estimados amigos:
Buenas noches a todos y bienvenidos a la Residencia de Francia, casa en la cual me da mucho gusto tener la feliz oportunidad de ser su anfitrión.
Esta noche rendimos un homenaje al Dr. José Natividad González Parás, al imponerle las insignias de Comendador de la Orden de la Legión de Honor. En su persona, estamos honrando a un representante ilustre del Estado de Nuevo León, a un político eminente, y a un gran amigo de Francia.
En primer lugar, quisiera recordar, Señor Gobernador, los momentos culminantes de su trayectoria.
Nacido en Monterrey el 30 de marzo de 1949, José Natividad González Parás es el primero de los siete hijos de una familia modesta, y descendiente directo del primer gobernador del Estado de Nuevo León, José María Parás.
Estudió la primaria y la secundaria en el Colegio Franco Mexicano de Monterrey, ingresando en 1965 en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Nuevo León, en donde se recibió a los 21 años de edad y empezó a trabajar como abogado litigando materia civil y mercantil.
Gracias a una beca del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) realizó estudios de postgrado en Francia, concretamente en París, donde obtuvo la maestría del Instituto Internacional de Administración Pública (IIAP), y un doctorado en Ciencias Políticas de la Universidad de París en 1976.
Al mismo tiempo, sintió Usted el deseo de entrar de lleno en el mundo de la política.
Así es como en 1967 se afilió al Partido Revolucionario Institucional, al cual se dedicó a partir de ese momento.
Luego de ocupar varios puestos de responsabilidad en la Presidencia de la República, su gusto por la política lo llevó, lógicamente, a la dirección del partido, dentro del cual se desempeñó como miembro del Consejo Ejecutivo Nacional.
Sin embargo, su corazón nunca había dejado de estar en Monterrey y, entre 1986 y 1992, participó en el Gobierno del Estado de Nuevo León en el cual asumió usted sucesivamente las funciones de miembro del Comité de Dirección, Secretario General de Gobierno y Presidente de la Comisión Electoral.
A partir de 1992, importantes cargos en la Presidencia de la República, en calidad de Director de Gabinete encargado de la Política Exterior, y en la Cámara como Diputado Federal, le llevaron a regresar a la ciudad de México. Su prestigio le condujo naturalmente a ocupar un puesto en el Consejo Político Nacional del PRI.
No obstante, el deseo de volver a sus raíces y de defender los intereses de su región seguían presentes, deseo que se vió colmado cuando fue usted elegido Senador de la República por el Estado de Nuevo León, y luego cuando ganó la elección al cargo de Gobernador de su Estado, en 2003.
Señor Gobernador:
Usted mantiene desde siempre una relación privilegiada con Francia. Ya mencionamos sus estudios de maestría y de doctorado en la Universidad de París. Reconozco que Usted conserva de esa época un talento agudo por el debate intelectual y el intercambio de ideas. Hace algunos días, de visita por Monterrey, tuvimos la oportunidad de una larga plática en la cual se mezclaron evocaciones de Tocqueville y de Albert Camus y me di cuenta que hubiera sido conveniente que hubiese repasado un poco más mis clásicos…
Pero Usted no sólo está familiarizado con la cultura de mi país, sino que además su relación y la del Estado de Nuevo León están orientadas hacia la acción y el futuro.
La dimensión internacional de la política regional es una realidad y una necesidad tanto en México como en Francia. Así, la ciudad de Monterrey se está convirtiendo en una zona metropolitana estratégica para iniciativas internacionales.
Hoy día, existen no menos de unos veinte grupos industriales franceses implantados en Monterrey, con los nombres de Accor, Alstom, Vinci, Suez, Veolia. La empresa Schneider Electric ha instalado allí uno de sus mayores centros de concepción y diseño de equipamientos eléctricos. A su vez, Cemex, florón de la industria mexicana, ha invertido de manera significativa en Francia, en donde se ha convertido en el número dos de la industria del concreto.
Uno de los ejes de su política internacional es, por cierto, el deseo de desarrollar relaciones de cooperación descentralizadas con las entidades locales francesas. Usted mismo, el pasado otoño, efectuó una visita oficial en Francia que le llevó en particular a Marsella, donde pudo establecer contactos fructíferos. Al respecto, la actualidad me permite evocar la visita reciente a Monterrey del Sr. Michel Vauzelle, Presidente de la Región Provenza-Alpes-Costa Azul. Visita durante la cual se firmó un Acuerdo Marco de Cooperación Bilateral entre el Estado de Nuevo León y la mencionada región francesa.
A su iniciativa también se debe el futuro Congreso Internacional de Administración Pública, importante evento que se celebrará en Monterrey en julio de 2006 y para el cual se ha confirmado la presencia de una numerosa delegación francesa, encabezada por el vicepresidente de nuestro “Conseil d’Etat”.
Como si eso fuera poco, Usted propuso a la UNESCO recibir el “Foro Universal de las Culturas”, que se desarrollará en su ciudad el 20 de septiembre de 2007 y que durará 88 días. Esta es la segunda edición de este foro, luego de la de Barcelona, que tuvo lugar en 2004. Los cuatro principales ejes temáticos que se abordarán con motivo de este foro de audiencia mundial son el conocimiento, la cultura, la comunicación así como la conciencia. Este evento debería también poder apoyarse en el amplio programa de desarrollo, basado en la economía del saber, que lanzó usted y que tiene como justa ambición hacer de Monterrey una “Ciudad Internacional del Conocimiento”. Varias empresas francesas participan de esta iniciativa.
De antemano, puedo asegurarle que Francia participará de manera activa en el Foro de las Culturas en Monterrey en 2007 y que esta Embajada está lista para apoyarlo.
Finalmente me gustaría evocar su apoyo a la Alianza Francesa de Monterrey y la excelencia de nuestra cooperación universitaria en general. Su participación ha contribuido al desarrollo de esta institución, que desempeña en nuestros días un papel significativo en la promoción de la lengua y de la cultura francesas. Recordemos que, hoy día, la Alianza Francesa de Monterrey, con más de ocho mil alumnos, es una de las más desarrolladas en el mundo.
Por lo que se refiere al sector universitario, deseo mencionar la Universidad Autónoma de Nuevo León, de la cual más de cien estudiantes van a Francia cada año. Por su lado, el TEC de Monterrey ha firmado unos diez acuerdos con grandes instituciones educativas francesas.
Señor Gobernador: como titular de una maestría y un doctorado en Francia, Usted representa el éxito de los mexicanos que tomaron la decisión de orientar parte de sus estudios en Francia.
Nos honra ver su ascenso a responsabilidades cada vez más importantes en la vida pública de su país.
Nos congratulamos por desarrollar una relación tan cercana y tan dinámica con nuestros amigos regiomontanos.
Para terminar, simplemente insistiré aquí en la ejemplaridad de la trayectoria de un hombre que ha manifestado, desde hace mucho tiempo, su profundo interés por nuestro país.
Permítame ahora hacer una pequeña incursión en un terreno más personal: la familia. La vida de un hombre político es, por supuesto, apasionante, pero también tiene sus exigencias para su vida personal y familiar. Al imponerle esta distinción, deseo muy especialmente hacer partícipes de este homenaje a su esposa y a sus hijos.
Dr. José Natividad González Parás, “au nom du Président de la République et en vertu des pouvoirs qui nous sont conferés, nous vous faisons Commandeur de l’Ordre National de la Légion d’Honneur”.
