
Madrid, a 16 de enero de 2012
Majestad,
Con gratitud recibo de sus manos este collar cargado de historia, porque la Orden del Toisón de Oro ha atravesado los siglos desde su fundación en 1430 por el duque de Borgoña, Felipe el Bueno.
Lo aprecio aún más sabiendo que el último de mis antecesores en ser condecorado con esta prestigiosa distinción lo fue por su abuelo, el rey Alfonso XIII, en 1926.
Majestad,
Permítame expresarle mi orgullo al ser honrado así por un monarca admirado y respetado por los ciudadanos de mi país. Un monarca amado por su pueblo y cuya Corona ha sabido identificarse con la democracia y el regreso de España a Europa.
Sé bien que esta distinción va dirigida al conjunto del pueblo francés. La recibo en nombre de la amistad profunda que une Francia y España, al pueblo español y el francés.
Una amistad que ha superado las luchas entre dinastías, una amistad que ha superado las crisis diplomáticas.
Una amistad que ha superado las guerras, de las que Goya nos ha dejado un terrible y sublime testimonio.
Una amistad que se elevó por encima de los temores y las incomprensiones cuando España ingresó en la Comunidad Europea.
Una amistad, por fin, que nos ha permitido atenuar la barrera de los Pirineos, según el sueño, Majestad, de su antepasado el rey Luis XIV. Pero esta vez de manera pacífica.
Majestad,
Quiero también trasladarle mi orgullo, y el de Francia entera, por haber estado estos últimos años al lado del pueblo español para defender la libertad y el Estado de Derecho contra la barbarie del terrorismo, y para erradicar sus abyectas manifestaciones: chantaje, extorsión, atentados y asesinatos.
España ha permanecido firme frente a esta violencia, frente a estas amenazas, frente a estos crímenes. La República Francesa debía estar a su lado.
Ahora que me concede esta prestigiosa distinción, mi pensamiento va dirigido a las numerosas víctimas de décadas de violencia. Pienso en las mujeres que han perdido un marido, en los padres que han perdido a un hijo.
Pensando en ellas, no he querido, junto a todo el Gobierno francés, ahorrar ningún esfuerzo para ayudar a España a cerrar definitivamente el capítulo sangriento del terrorismo de ETA.
Aquellos que cometieron asesinatos en España tendrán que rendir cuentas. Pero los que cometieron asesinatos en Francia también tendrán que rendir cuentas. Y los arrestos de hace unos días en mi país son una prueba de ello.
Hemos trabajado sin descanso y puedo decir que estoy orgulloso de trabajar con todos los presidentes del gobierno. Primero, junto al presidente Aznar, cuando yo era ministro del Interior, le dijimos a la policía española que trabajara hombro con hombro con la policía francesa. Junto al presidente Zapatero, con quien también trabajé con confianza. Frente al terrorismo, todas las mayorías deben movilizarse. Y Francia, que quiere a España, Francia trabaja con todos los gobiernos que la España democrática elige.
Hoy trabaja con el presidente Mariano Rajoy, que conocí en 2002, cuando él era a su vez ministro del Interior.
Sí, Majestad, ya no hay Pirineos en la lucha contra el terrorismo. A ambos lados de nuestra frontera existe una misma determinación y un mismo objetivo: poner un término definitivo a la violencia ciega. Y no opongo la lucha contra el terrorismo mediante la policía a la posibilidad que puede tener el gobierno español de hablar del fin de dicha violencia, ambos elementos han permitido obtener resultados. Y sabe, Majestad, saben, queridos amigos españoles, que siempre podrán contar con la República Francesa para erradicar el terrorismo.
Hace 25 años, España ingresaba en la Unión Europea. Las negociaciones fueron complicadas, debe de recordarlo Felipe González, él que encarna tan bien Europa. Hubo que vencer muchos miedos. Pero hoy, vencidos esos miedos, ¿quién podría cuestionar que el lugar de España es el primer plano de la Unión Europea? ¿Quién podría decir hoy que la elección de España, en la Unión Europea, no fue una elección positiva?
Tanto España como Francia han salido ganando de esta apuesta europea. España es un Grande de Europa. Se lo digo al presidente Mariano Rajoy, Europa necesita a España.
España está en la mesa del G20, lo quisimos con el presidente Zapatero. España y Francia tienen mucho trabajo por hacer para que Europa salga de las crisis que se repiten desde hace 3 años.
Majestad,
Vuelvo a expresarle mi profunda gratitud por esta distinción cuya significación excepcional sé valorar. Permítame expresar la amistad y el afecto que les profeso a su persona y a su familia. Y permítame dirigir un saludo fraternal de Francia a España, a esta España tan cercana, a esta España tan querida, a esta España que admiramos, a esta España que necesitamos, a esta España que entendemos tan bien, porque en el fondo, hay tantos lazos que nos unen. Confíe en la amistad de Francia y España, y crea que hoy es un día que nunca olvidaré.
Gracias.
