
"Porque Francia se apoya en principios, América Latina nos comprende"
"Es usted el Ministro de Relaciones Exteriores más famoso del mundo". Y a este cumplido siguió un tratamiento excepcional: el Presidente Vicente Fox invitó a comer a su residencia a Dominique de Villepin. En México, el Ministro confirmó una vez más que su frase pronunciada en febrero en el Consejo de Seguridad en plena disputa con Estados Unidos - "Un país solo puede ganar la guerra. Pero un país solo no puede ganar la paz" - dio la vuelta al mundo.
En América Latina como en otras partes, debido a la crisis iraquí, Francia parece haber logrado que las miradas se vuelvan a fijar en ella, algo que hacía mucho tiempo no sucedía. "La ventaja es que somos claros, explica Dominique de Villepin. Francia se apoya en principios. Nuestros interlocutores comprenden lo que decimos". Mientras que George Bush y Tony Blair se encuentran atrapados en el problema iraquí. Villepin no se deja llevar por el triunfalismo: "No encontrarán ustedes ni una onza de arrogancia en las declaraciones de Francia sobre Irak, afirma el Ministro. Queremos aportar un apoyo constructivo".
En México, Villepin - que se volvió a reunir con Philippe Faure, su amigo de hace treinta años y que se convirtió en Embajador de Francia - se encuentra en terreno amigo. Habla en español, y México apoyó la postura francesa en el Consejo de Seguridad. La comunidad francesa aumentó 20% en unos cuantos años y Francia representa 7% del total de inversiones extranjeras. México quiere acercarse a la Unión Europea para diversificar sus intercambios comerciales. Para la diplomacia francesa, este país es la demostración ideal de que "la época de América Latina ha llegado". Como en México la crisis iraquí forma también parte de las relaciones bilaterales, Villepin está deseando de todo corazón un "electrochoque onusiano". "La solución en Irak pasa por las Naciones Unidas, repite el Ministro francés. Es preciso acelerar el proceso diplomático e instaurar todo del dispositivo de reconstrucción bajo los auspicios de las Naciones Unidas. Y en las próximas semanas". En el Quai d’Orsay [Ministerio francés de Relaciones Exteriores] un diplomático precisa la situación: "Bush tiene la opción de acelerar, frenar o cambiar de ruta. Pero en todo caso, la administración estadounidense deberá actuar rápidamente, o corre el riesgo de que la situación degenere un poco más en Irak".
En la Ciudad de México, Dominique de Villepin termina su visita en el Museo de Antropología con una conferencia sobre "el nuevo espíritu de la frontera". Un enorme discurso, en español, de más de una hora frente a un auditorio en donde figuran muchos intelectuales. Todos están sorprendidos por la hazaña. En el avión de regreso, cuando se le interroga por la larga duración de esta intervención; responde con mucho humor: "Lo asumo: es castrista. Crecí en Venezuela escuchando en la radio los discursos interminables de Fidel Castro". Para él, la palabra forma parte de la acción.
Buscamos con ansiedad las ojeras, la nueva arruga en su rostro bronceado. En vano. Dominique de Villepin agota a los miembros de su gabinete. México debe ser su último viaje antes de pasar unos días de vacaciones con su familia. Pero ya se está hablando de un viaje a Africa Central y a Sudán para finales del mes. "Hay que estar en todas partes", resume el Ministro viajero.
* Artículo publicado en la edición francesa de Paris Match
