La liberación de Ingrid Betancourt, de tres Norteamericanos y de once Colombianos es una noticia que me llena de la más profunda alegría. Como expresó el Presidente de la República, Nicolas Sarkozy, es “una inmensa alegría para toda Francia”. Para todos los que lucharon estos años, especialmente la familia de Ingrid que siempre actuó con mucha dignidad, es el final de una larga pesadilla. Espero sinceramente que la cautividad de los rehenes que todavía están entre las manos de las FARC, pronto se acabara.

